Cuando llega el verano, a todos nos encanta darnos un buen chapuzón en la piscina. Pero si tu piscina ya tiene unos años, es posible que no esté en las mejores condiciones. Afortunadamente, no siempre es necesario construir una nueva, ya que existen muchas reformas que pueden dejarla como nueva.
Uno de los trabajos más solicitados es el cambio del gresite. Con el tiempo, estas pequeñas piezas pueden caerse, cambiar de color o incluso dar problemas de filtraciones. Sustituirlo por uno nuevo, o incluso por otros revestimientos como el liner o el PVC, es una excelente forma de darle un aspecto moderno.
Otra reforma muy común es la instalación de escaleras de obra. Esto mejora no solo la estética, sino también la seguridad y la comodidad al entrar y salir del agua. Además, se pueden integrar perfectamente en el diseño de la piscina, incluso añadiendo chorros o iluminación.
También es frecuente tener que lechar la piscina. La lechada es la pasta que une las piezas de gresite y, si está en mal estado, puede provocar fugas. Relechar la piscina es un mantenimiento esencial que previene problemas mayores.
Por último, una reforma práctica y muy solicitada es subir el cuarto de la depuradora. A veces, la depuradora está en un lugar incómodo o bajo tierra, dificultando su acceso y mantenimiento. Moverla a una ubicación más accesible puede facilitar mucho las tareas de limpieza y revisión. Estas son solo algunas de las reformas más habituales para que tu piscina luzca siempre en perfectas condiciones.


